No me importa lo mal que me lo hagas pasar, los malos momentos, las malas contestaciones...
Todo eso lo olvido en un solo instante.
Mientras llegue el momento en que me llames al timbre llorando y suplicando que te abrace y que no te suelte en todo lo que queda de noche, en donde por una vez te vea vulnerable, derrotado...
Como una persona normal.
Que te acurruques en mis brazos y me susurres al oído la falta que te hacia estar así de cerca de mi, que necesitabas volver a sentir mi aliento en ti, que necesitabas ver mi cara de preocupación en verte en esas características...

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